
| BOLETÍN INFORMATIVO
EL PAJARRACO ÓRGANO INFORMATIVO DE LA ASOCIACIÓN PERUANA DE PARAPENTE (Hoy Asociación Peruana de Vuelo Libre) |
|
| No 4 - Mayo 1996 |
| EDITORIAL
Como quiera que en los últimos meses nuestro “Editor” ha estado un poquito dormidito en la publicación del Pajarraco relatamos los últimos acontecimientos... ? En Enero de 1996 los pilotos Jacho López, Rubén Pacheco,
Diego Palma y Alex Artieda estuvieron en la ciudad de Iquique siendo muy
bien recibidos. Realizaron excelentes vuelos, algunos de distancia. Alex
cubrió la ruta Punta Patillos - Iquique (54.1 Km.) en 3.3 horas
con su Nova Phocus 129, Jacho y Rubén juguetearon en la ladera y
Diego por buena gente no voló ese día de excelentes condiciones….
Le toco manejar el auto para las recogidas.... Nos esperan para finales
de Octubre. Ojalá que podamos ir un gran grupo (mayores informes
del viaje para este año con Alex Artieda.)
|
| CAMPEONATO NACIONAL DE PARAPENTE 1996
El Sábado 27 de abril se realizó en Pachacamac la segunda fecha del Campeonato Nacional de Parapente 1996 organizado por la A.P.P. La organización estuvo a cargo de Angel Herrera quien demostró gran capacidad al realizar un campeonato de calidad. Aunque el día no fue de los mejores vistos por esas laderas los participantes tuvieron que valerse de todas sus habilidades para lograr remontar y hacer puntaje. El primer y segundo puesto se los llevaron Franz Shilter y Walter Breadt quienes demostraron su destreza en vuelo térmico logrando despuntarse con gran diferencia del resto de participantes. La siguiente fecha del Campeonato será en la ciudad de Huaraz los días 27 y 28 de Julio y se realizará en coordinación con ALDEA quien está a cargo de la organización de la SEMANA DEL ANDINISMO en dichas fechas. Esperamos la participación de todos los parapentistas. CAMPEONATO NACIONAL DE PARAPENTE 1996 RESULTADOS PARCIALES No. PARTICIPANTE PARAPENTE FECHA FECHA PARCIAL 1 ra. 2 da 1 Franz Shilter Fly Design A5 19.63 20.00 39.63 2 Walter Breadt Nova Focus 20.00 14.78 34.78 3 Diego Palma Apco Spectra 16.67 3.48 20.15 4 Alex Artieda Nova Focus 14.81 5.22 20.03 5 Jose Rosas Itv Merak 14.07 1.74 15.81 6 Ricardo Mares Fly Design B3 8.15 6.09 14.24 7 Juan Ortiz Edel Super Space 13.70 13.70 8 Angel Herrera Nova Focus 9.63 3.48 13.11 9 Clemente Palma Apco Spectra 11.85 0.87 12.72 10 Jorge Aragón Fly Design A5 7.41 0.87 8.28 11 Gerardo Ibelli Fly Design A5 7.83 7.83 12 Alfonso Casabone Nova Phoenix 6.67 0.87 7.54 13 Haroldo Horta Gsport 6.67 6.67 14 Fernando Morón Apco Sabra 6.30 6.30 15 Igor Ortiz Fly Design B2 0.74 4.35 5.09 16 Gissella Sampietri 4.81 4.81 17 Germán Barreda Edel Estabilo 3.48 3.48 17 Koky Izumi Apco Sabra 3.48 3.48 17 Rolando Vizarraga Gsport 3.48 3.48 18 Jacho López Apco Spectra 2.96 2.96 18 Jorge Hernández Swing Axis 2.96 2.96 19 Marcelo Salinas Edel Space 2.61 2.61 19 Ray Cochard Espace 2.61 2.61 20 Dan Astrinski Apco Spectra 1.74 1.74 20 Ismael Ortiz Apex 1.74 1.74 21 Cynthia Ortiz Perché 0.74 0.74 Abraham Yanac Falk Hawk 0.00 0.00 Alberto Wirz Nova Filu 0.00 Christian Munch Fly Design A5 0.00 0.00 Hugo Eléspuru Nova Filu 0.00 0.00 Jesús Espinoza Apex 0.00 0.00 Jorge Luna Nova Phoenix 0.00 Jose Eduardo Castro 0.00 0.00 Juan Casabone Edel Space 0.00 0.00 Leo Infantes 0.00 0.00 Ricardo Camaiora Edel Super Space 0.00 0.00 |
| LA NUBE por Diego Palma
Estaba en el Mirador de Racchi en Cusco, con Rolando y Kiko, para tratar de hacer un vuelo de distancia hacia Pisac. Era un día aparentemente flojo de mediados de Setiembre. Por la radio Rolando, que había salido primero, comentaba que nos iba a costar subir suficiente para hacer distancia. Había muchas sombras y las térmicas estaban flojas. Salí y estuve una hora ladereando y girando las cosas más pequeñas hasta que conseguí llegar a la base de la primera nube, 3,600 m. Rolando y Kiko iban ya camino a Calca hundiéndose por culpa de las sombras. No tenía brújula ni GPS, así que tomé precauciones: unos 200 m. antes de llegar a la base, decidí cruzarla hacia un claro en dirección a Calca. Mas allá había otra nube. Antes de terminar de cruzar la base un súbito +4 que no giré me zambulliría inesperadamente en la nube. Una vez dentro, hice orejas con dos líneas (mi vela tiene 4 por banda) y traté de mantener el rumbo, 5 minutos después vi un claro, debajo tenía más de 400 m. de nube, giré hacia el claro pero la nube volvió a encerrarme. Empezaron los sacudones, se levantaba un lado, giraba, salía, volvía a plegarse... me costaba corregirla. El vario se había bloqueado a +5, no sé cuanto subía pero la sensación era muy fuerte. Me moría de frío, me dolían los brazos de la fuerza que tenía que hacer. Metí bandas “B” y un golpe súbito me sacó un lado de la vela haciéndome entrar en negativo, pero en ningún momento dejó de pitar el vario. Haciendo orejas con tres líneas y pisando el acelerador a fondo lograba bajar a -2 m/s, y sólo a ratos. Me agoté rápido, la fuerza era insoportable. A 700 m. sobre la base (4,300 m) la cosa ya era grave. Granizaba piedras de 1 cm, el hielo se quedaba pegado en el casco y los brazos, sentía frío en la nuca, traté de mover las piernas pero el frío se hizo todavía más intenso. Un rato malo de verdad. La verdad es que estaba deseando que la vela se rompiera de una vez, creo que ya estaba a más de 4,800 m. y el frío era serio. Por la radio lograba oír a Rolando pero no entendía nada. Ya estaba a punto de abandonarme, la nube era tan densa y oscura que no veía mi vela, definitivamente no tenía fuerzas para meter la vela en full stall. Solté el mando izquierdo y con las dos manos tomé el derecho y comencé a jalar enrollándolo en mi muñeca izquierda. El espiral era tan fuerte que estuve a punto de perder el conocimiento. Con los ojos cerrados me repetía “resiste o te mueres!!!” No recuerdo más. Desperté tirado sobre la Pampa de Anta
con una pierna rota. No podía mover los dedos, me tumbé media
hora en el suelo mientras los chiquillos iban apareciendo. Desde entonces
salgo del sanatorio solamente cuando el cielo está totalmente despejado.
|
|
|
| El PARAPENTE EN LOS TIEMPOS DEL COLERA
Todo tiempo pasado fue mejor (un par mas, choche) El parapente en el Perú tiene muy poco tiempo, hablar de la historia del parapentismo sería una majadería, creo que es mejor, y además es más ocioso, recordar algunos momentos gloriosos (y más ocioso resulta recordarlos en desorden), ojalá que otros pajarracos se animen también a compartir los suyos con todos nosotros. Hubo un tiempo en que en el parapentismo no se hablaba de balizas, de
circuitos, de cientos de horas de vuelo. Tampoco se conocía el soaring,
ni el procedimiento standard para recuperar un deep stall in four seconds
without autorotation. Eran tiempos en que las velas tenían nombre
propio y las parchábamos con cinta scotch y las limpiábamos
con la babita. Los mosquetones generalmente eran cuadraditos con una rosquita
al costado que si no la cerrabas bien, mancabas. La frase favorita era
"Qué cague de risa" y/o "me saque la mugre pero no se por qué".
Sí, eran otros tiempos. Los Pterodáctilos, perdón,
Aladeltistas, reinaban todavía sobre nosotros y la ladera del parque
Gandhi estaba cortada por una pequeña quebrada. Se volaba sin casco
y sin miedo. Había tan pocos parapentes que la palabra tráfico
o Comisario de Vuelo formaban parte de la ciencia ficción. Qué
cuando se terminó esa Era? Los historiadores no se ponen de acuerdo
todavía, fue de a pocos y ni nos dimos cuenta. Creo que la evolución
ha sido en principio positiva (y lo subrayo para que nadie se rasgue las
vestiduras), aunque como muchos nostálgicos, pienso que muchos de
los valores y actitudes de esa época merecen ser rescatados para
el presente, claro que algunos descafeinados. De repente recordando y leyendo
entrelineas lo que viene a continuación ayude a comprender la irresponsable
e irresistible actitud de esa época.
Dos días después Juanito se convertía en el primer pajarraco en despegar del Pastoruri, a 5,200 metros, con lo cual se sacó por lo menos medio clavo. El otro medio clavo se lo sacaría unos meses después, cuando se convirtió en el primer peruano en despegar del Misti. (Lo cual es otra historia). Rolando Vizarraga
|
| CHASQUI DEL AIRE por Walter
Braedt
Tratábamos de mantenernos con Coco, Diego y el venezolano. Diego había encontrado un foquito de térmicas sobre la ladera encima de Huallabamba, pero las condiciones no convencían del todo y después de presenciar de cerca una plegada asimétrica masiva del venezolano (que dicho sea de paso estaba volando el antiguo EDEL ZX que el legendario Juanito le vendiera al ejército peruano...), opté por cruzar. Después de unos minutos siguió el venezolano. Ambos, sin suerte en el camino, nos fuimos a tierra después de pocos kilómetros. Los demás prefirieron competir en la modalidad de precisión. El domingo todos estábamos con las pilas bien puestas. Lo que nadie sabía era que íbamos a ser muy pocos los que íbamos a volar. La zona de despegue en el cerro Mirador se parecía a la parada o a una kermesse de colegio pituco. Harta prensa, harta bulla, todo el mundo hablando como en un té de tías y haciendo otra cosa que lo esencial: concentrarse para el vuelo. Sentado allí, aparentemente durmiendo, chequeaba la copa de los árboles, fijándome atentamente en los detalles que nos brinda la naturaleza para poder evaluar mejor y acordándome de lo que solían decir mis maestros: observa, concéntrate y acuérdate de que un buen despegue es la mitad de la pensión. Luego de evaluar el juego dinámico del viento y de proyectar las trampitas que éste nos tenía preparadas para ese día, escuche la llamada. Sin decirle nada a nadie, me dirigí hacia el despegadero y salí. No pude ya fijarme lo que pasó luego en la zona de despegue,
pero era de esperarse: se desató el pánico. En medio de ese
caos logró salir Angel y luego siguieron un par de fallidos intentos
de despegue. Más no vi, ya que mi rumbo ya estaba tomado: Pisac.
Horas más tarde me enteraría que después del despegue
de Angel no hubo más salidas que apreciar, pero sí un singular
espectáculo de maniobras realizadas por Angel, el cual aparentemente
no la había pasado muy bien y tuvo que luchar contra viento y marea
para poder regresar a tierra. Mi suerte fue parecida. Luego de cruzar la
quebrada Urquillos, llegué al cerro Unoraqui (4,377m) en el cual
logré remontar hasta 4,150m. Mientras pedí apoyo de tierra
por la radio, una insólita voz de un lugareño me indicaba
qué era lo que tenía que hacer e inclusive trataba de persuadirme
para que aterrizara. ¿Qué pasó? ¿No se había
enterado de que ese día queríamos hacer distancia? ....
|