| TOUR DE VUELO A EUROPA
La escuela de vuelo CONDOR ADVENTURES está organizando
un viaje a Suiza, Alemania y Francia para la semana del 14 al 28 de Agosto
de este año. El viaje estará enfocado al vuelo en parapente
y un poco de turismo. Se recorrerá un circuito de zonas de vuelo
en los Alpes suizos, Alemania y se podrá espectar el Campeonato
Mundial de Parapente en Francia (Chamonix). También se visitará
la fábrica de parapentes de Flight Design.
Cerca de la casa de Franz en Suiza, sobre el lago de Uri se llevará
a cabo el Curso de Seguridad completo el cual incluye todas las maniobras
extremas, inclusive tirar el paracaídas de emergencia.
El costo aproximado del paquete es de US$ 2,400.00 incluyendo pasajes
LIMA - ZURICH - LIMA, alojamiento gratuito donde Franz, alojamineto en
Alemania, medios de transporte a zonas de vuelo y turismo (carro, gasolina,
etc), teleféricos, alimentación completa, Curso de Seguridad,
gastos extras, cigaritos, etc.
Para obtener mayor información los interesados deberán
contactarse con Franz Shilter al 447-3514 ó 445-9384. Buen Viaje!
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| LA CORRECTA CARGA ALAR DETERMINA EL TAMAÑO DE TU PARAPENTE
Independientemente de la marca y modelo, “la carga alar” es un factor
inherente a todo tipo de aparato volador, al comprar un parapente tenemos
que tener en consideración este factor para poder determinar el
tamaño correcto de la vela.
El caso de Angel Herrera, quien escogió la talla equivocada
para su Phocus (lo compró muy grande), evidencia cuan importante
es saber elegir el tamaño, el presente artículo pretende
introducirlos en el concepto de una manera sencilla y fácil de aplicar
por cualquier piloto, incluso sin ninguna experiencia previa.
La carga alar es una relación que existe entre el área
real del parapente y la cantidad de kilos totales que transporta la vela,
es la cantidad de kilos que cargamos en cada metro cuadrado de velamen,
Para obtener “la carga alar” hay que dividir el peso total entre el área
real de la vela, (el peso total incluye piloto vestido + vela + silla +
reserva + todo aditamento como cámara fotográfica, radio,
variómetro etc).
Respecto al área es necesario aclarar que algunos autores sostienen
que debe usarse el área proyectada y no el área real, nadie
se pone de acuerdo (sobre todo en nuestro querido Gandhi) lo cierto es
que tanto la revista Fly and Glide como Gleitschirm utilizan, en
sus test de prueba, el área real (y no el área proyectada)
así que por un factor práctico y para evitar discusiones
peregrinas con los grandes teóricos de nuestro medio asumiremos
EL ÁREA REAL.
El resultado de la división puede estar comprendido entre 3
y 4 kg. por metro cuadrado y dependiendo del tipo de vuelo que queremos
tener escogeremos el tamaño del parapente. Con la práctica
he podido observar que los valores reales de la carga alar están
comprendidos entre 3 y 3.5. Las pruebas de homologación y los test
de rendimiento se realizan con cargas alares comprendidas entre 3.1 y 3.5
por lo que pensar en una carga óptima nos sitúa alrededor
de 3.33 kg. por metro cuadrado (decimales más o menos).
Con relación al comportamiento de la vela podemos decir
que a cargas alares bajas el parapente flota mucho pero tiene poca velocidad,
además se vuelve mucho más inestable en condiciones turbulentas,
el giro se ve penalizado por una larga progresión, normalmente se
puede utilizar cargas alares bajas cuando volamos en la costa con viento
moderado (el valor puede estar entre 3.1 y 3.25 kg. por metro cuadrado)
y lo que buscamos es mucha flotabilidad, pero NUNCA debemos volar con cargas
alares bajas en condiciones térmicas. Por el contrario, el comportamiento
de un parapente con carga alar alta refleja un drástico incremento
en su velocidad, el parapente se vuelve mucho más estable y seguro,
el giro es muy vivo pero no flotaremos tanto.
La elección depende de cada uno, lo más recomendable
es poder encontrar un valor intermedio de carga alar de manera que podamos
adaptarnos a cualquier tipo de vuelo.
Como caso práctico: yo peso 81 kilos y todo mi equipo pesa 20
kilos, el área real del PHOCUS 129 es de 32.4 metros; 81+20/32.4=
3.11 kg por metro cuadrado, es una carga alar baja, excelente para volar
en el Gandhi pero con los resultados negativos en la velocidad y en el
giro. Para volar en Lunahuaná, Huaraz o Cuzco busco llegar a una
mayor carga alar ( 3.33 kg por metro cuadrado) por lo que necesito agregar
una pequeña bolsa de agua con 6 litros. Puede parecer incomodo pero
6 litros de agua es una cantidad manejable, no así 15 ó 20
litros como es el caso de algunos pilotos que eligieron una talla muy grande.
Así que antes de comprar una vela deben conocer el área
real y calcular la carga alar en función del peso total, de esta
forma lograran un mejor aprovechamiento de las características de
sus parapentes y no serán sorprendidos por esa frase “esta vela
te queda muy bien”.
Alex Artieda.
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| PARA...QUÉ? por Pepe Guzmán Huamanchuco
y Jorge Mamani Hernández Luego de muchos años de paciente
investigación y espera, sale al fin el primer parapente hecho en
el Perú, “El Paralpaca!?”, una vela perfecta elaborada con la más
fina y exclusiva fibra de Baby Alpaca (lo que garantiza además que
es antialérgica). Por su fabricación es el parapente ideal
para el invierno, ya que le brinda al piloto una agradable protección
cuando esta se pliega y cae sobre él, sobre todo en el frío
clima de la Sierra.Cabe destacar las increíbles performancias de
esta vela empezando por su perfil que sólo con verlo causa admiración
y las más sinceras expresiones de asombro, chúch..., la cagada!
32 mts. de envergadura y 7 mts de ancho, con celdas diagonales y estabilos
hechos de plumas direccionales de condor. Es importante hacer mención
la calidad de las líneas hechas de KIPUTEK (resistente fibra vegetal,
materia prima de los kipus), elaboradas por la prestigiosa firma QKC Corp.
(Quipuk Kamamok Scientis Corporation). Al inflar su “Paralpaca”, Ud. podrá
leer en sus líneas los misterios de nuestro glorioso pasado. Estas
líneas van conectadas a unas delicadas pero a su vez resistentes
7 bandas hechas de cuero trenzado de huanaco, fáciles de identificar,
ya que cada una lleva un lindo y colorido pompón a la usanza andina.Todos
los raisers están conectados al novedoso sistema Antinegative Rotoring
System, que consiste en un fuerte rodaje de bicicleta (caloi por supuesto),
que va entre los raisers y el arnés, protegiendo al piloto de cualquier
giro negativo. Si la vela entra en este giro, el piloto no lo notará,
salvo por una ligerísima desviación en la trayectoria de
vuelo. Esta vela posee una velocidad máxima de 65 Km/h, lo
que denota su estabilidad, ya que su desarrollo es el mismo en cualquier
condición. Esta vela a sido homologada como un 3-4 competition,
ya que sólo se puede volar con viento arriba de los 80 Km/h y en
condiciones que ni las alas delta volarían. Pero para los principiantes
la Cia Oriundus Fly S.A. lanzará próximamente su vela de
escuela, el PARAPANCA, algo más ligera ya que la tela es hecha de
panca de choclo, tratada con el fabuloso polímero de la era espacial
el Rudacone 3000 (elaborado con ruda, sábila y una de gato)/ De
esta vela hablaremos en una próxima edición de este famoso
boletín. |
| AQUAMAN, 320, Y AHORA QUE? por Ricardo Mares V.
Salud! por las 6 vidas que te quedan!, me dijo Jesús, y no es
que estuviese precisamente en el cielo ante Dios y brindando con agua bendita,
sino que por lo contrario estaba sentado frente a mi amigo español
cerveza en mano (Arequipeña por si acaso) y a la espera de un rico
plato de chicharrones en un restaurancito del bello pueblo de Cotahuasi.
De todos modos para mí era prácticamente lo mismo, pues literalmente
acababa de bajar del cielo, aunque en paracaídas.
En resumen lo que pasó fue que, luego de un vuelo tranquilo
el día anterior y ya que era nuestro último vuelo, íbamos
a arriesgar un poco más e intentar hacer un poco de distancia. Mil
trescientos metros de desnivel y un paisaje tan bello merecían esta
vez, más que un descenso.
Las condiciones aparentaban ser mejores que el día anterior,
y tras echar a suerte el orden de despegue me preparé para el mismo.
El poco viento y lo accidentado del lugar (mas un poco de nervios)
hicieron que luego de varios intentos estuviese por fin en el aire.
Tuve que luchar un poco con la silla, así que una vez sentado
había perdido altura y me encontraba alejado de la ladera.
Sin perder más tiempo me dirigí hacia donde me pareció
que debía haber cierta ascendencia.
Estando cerca a la ladera giré en busca de una térmica
cuando de pronto miré arriba y vi como se derrumbaba casi toda la
vela, traté de no asustarme (poco difícil) y recuperar el
parapente, pero salía de una cosa para entrar en otra peor. La situación
se escapaba de mis posibilidades, a la vez que el pánico y los giros
negativos aumentaban, fue entonces que opté por el paracaídas.
Contrario a lo que pensaba, pude hacerlo bien y arrojarlo de forma
opuesta al giro. Sin confiarme en él, continué tratando de
controlar lo incontrolable, hasta que luego de unos segundos sentí
el tirón; por fin estaba sostenido de algo.
Con la frenada la vela se infló y creó un movimiento
pendular, así que la desinflé con las bandas B y C (no se
si fue lo correcto) entonces sólo me quedaba ver donde iba a caer.
Dentro de los posibles lugares donde estrellarme me tocó por suerte
"uno bueno". En vez de caer, me fui mas bien de frente contra la ladera
(por el péndulo).
El choque fue fuerte pero soportable, verifiqué que estaba bien
y llamé a Jesús para comunicárselo y aún asustado
me tomé una foto. Luego mientras recogía como pude el equipo
vi con sorpresa que el container del paracaídas había caído
a unos metros de mí, que tal suerte!.
A los pocos minutos llegaron un par de chiquillos a ayudarme, luego
la policía y hasta una ambulancia descargando una camilla que felizmente
no hizo falta. La verdad me sorprendió la rapidez del auxilio,
ya que prácticamente fuimos solos a volar.
En fin, después de agradecer las atenciones del caso pedí
que me llevaran al estadio para esperar a Jesús, quien decidió
(valiente e inteligentemente) bajar sin complicarse la vida. Y así
fue que después de unos minutos tocó tierra e inmediatamente
fue rodeado por decenas de niños y no tan niños que no querían
perderse la oportunidad de tocar a Jesús o por lo menos su equipo.
Empezaban a caer algunas gotas, recogimos rápidamente las cosas
(el público no fue precisamente de mucha ayuda) y fuimos enseguida
al pueblo a preparar el viaje de regreso. Luego, previos chicharrones y
cerveza comentamos más tranquilos lo que sucedió.
He recibido diversas opiniones sobre el asunto y yo mismo he analizado
la mía con el fin de dar con la verdadera causa del accidente y
a estas alturas me parece que todas tienen en parte la razón.
Lo que pasó fue la suma de muchos factores y no sólo culpa
de uno. Alguien me dijo por ahí (en metáfora) que para volar
en sitios como al que fui, hay que ir con una "4X4" y no con un "deportivo",
y tiene mucha razón a no ser que conozcas muy bien lo que estás
volando (que no fue mi caso).
Si bien con mi anterior vela casi no tuve colapsos durante el año
que la tuve, con esta ya tuve casi de todo en 3 meses, pero eso no basta.
Me parece importantísimo conocer bien el equipo que se va a volar
y yo estoy en pleno proceso, esto implica saber no sólo las prestaciones
de la vela en vuelo normal, sino conocer también (y no sólo
en teoría) su comportamiento ante situaciones anormales.
También es de vital importancia y como consecuencia de lo antes
mencionado, saber reaccionar de la mejor manera en ese preciso momento.
Ambas cosas sólo se pueden mejorar con la práctica, ya
sea mediante un curso de seguridad o provocando uno mismo las maniobras
con todas las precauciones del caso.
Antes de mi accidente y de esta vela, me estaba acostumbrando a un
vuelo "tranquilo" que en realidad no siempre es así (sobre todo
si uno viaja a la sierra o a buscar nuevos sitios de vuelo), vivía
con el "terror al colapso" quizás por la costumbre de volar en la
costa, pero ahora pienso que no importa necesariamente a que nivel de vuelo
aspire el piloto para conocer este "lado oscuro" que son los accidentes,
no sólo por su seguridad sino porque a partir de un completo conocimiento
de este deporte puede realmente conocer sus limitaciones y saber mejor
qué nivel de vuelo asumir.
De igual importancia que volar es saber analizar las condiciones tanto
climáticas como las del terreno, trazar un plan de vuelo, ubicar
zonas peligrosas, posibles rutas y aterrizajes, etc.
A pesar de no cumplir bien con lo antes dicho, es gracias a que tuve
mi paracaídas que estoy aquí escribiendo esto y no desde
un hospital.
De más esta decir entonces lo importante que es contar con el
equipo completo, por lo menos en cuanto a seguridad se refiere, ya que
los paracaídas de emergencia están hechos para ser usados
independientemente del parapente que se vuele.
Para terminar, de lo que se trata (en mi opinión) es de llevar
este deporte con cierta responsabilidad, ya que de por sí el parapente
no por ser fácil, deja de ser peligroso y un error te puede dejar
fuera de él, ya sea porque te hiciste daño o dañaste
tu equipo (que
también duele).
En esta oportunidad tuve mucha suerte, puede que la próxima
no, y no es que esté buscando nuevos apodos pero... ...que
se le va a hacer.
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| CHASQUI DEL AIRE (Continuación)
por Walter Braedt
Tratábamos de mantenernos con Coco, Diego y el venezolano. Diego
había encontrado un foquito de térmicas sobre la ladera encima
de Huallabamba, pero las condiciones no convencían del todo y después
de presenciar de cerca una plegada asimétrica masiva del venezolano
(que dicho sea de paso estaba volando el antiguo EDEL ZX que el legendario
Juanito le vendiera al ejército peruano...), opté por cruzar.
Después de unos minutos siguió el venezolano. Ambos, sin
suerte en el camino, nos fuimos a tierra después de pocos kilómetros.
Los demás prefirieron competir en la modalidad de precisión.
El domingo todos estábamos con las pilas bien puestas. Lo que
nadie sabía era que íbamos a ser muy pocos los que íbamos
a volar. La zona de despegue en el cerro Mirador se parecía a la
parada o a una kermesse de colegio pituco. Harta prensa, harta bulla, todo
el mundo hablando como en un té de tías y haciendo
otra cosa que lo esencial: concentrarse para el vuelo.
Sentado allí, aparentemente durmiendo, chequeaba la copa de los
árboles, fijándome atentamente en los detalles que nos brinda
la naturaleza para poder evaluar mejor y acordándome de lo que solían
decir mis maestros: observa, concéntrate y acuérdate de que
un buen despegue es la mitad de la pensión. Luego de evaluar el
juego dinámico del viento y de proyectar las trampitas que éste
nos tenía preparadas para ese día, escuche la llamada. Sin
decirle nada a nadie, me dirigí hacia el despegadero y salí.
No pude ya fijarme lo que pasó luego en la zona de despegue,
pero era de esperarse: se desató el pánico. En medio de ese
caos logró salir Angel y luego siguieron un par de fallidos intentos
de despegue. Más no vi, ya que mi rumbo ya estaba tomado: Pisac.
Horas más tarde me enteraría que después del despegue
de Angel no hubo más salidas que apreciar, pero sí un singular
espectáculo de maniobras realizadas por Angel, el cual aparentemente
no la había pasado muy bien y tuvo que luchar contra viento y marea
para poder regresar a tierra. Mi suerte fue parecida. Luego de cruzar la
quebrada Urquillos, llegué al cerro Unoraqui (4,377m) en el cual
logré remontar hasta 4,150m. Mientras pedí apoyo de tierra
por la radio, una insólita voz de un lugareño me indicaba
qué era lo que tenía que hacer e inclusive trataba de persuadirme
para que aterrizara. ¿Qué pasó? ¿No se había
enterado de que ese día queríamos hacer distancia? ....
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